Por: Juan Sebastian Sánchez

Puedo asegurar que Rocío Valvanera es una escritora con rigor literario que se refleja en los temas que componen sus poemas de corte hermético. Octavio Paz sentenció en una línea lo siguiente: el hombre está habitado por silencio y vacío.

Y esta es la clave para romper el  misterio que habita la poesía de Valvanera y descubrir la grieta por donde asoma el vacío del poema, y donde existe el milagro de habitarlo.

     La cotidianidad vedó la mística de observación del ser humano causada por la velocidad en transcurre la vida, y de paso hizo que perdiéramos el don de asombrarnos ante la quietud (solo a través de la visión de un poeta) y lograr el milagro de la desaceleración a través del lenguaje poético que permita redescubrir el eco invisible que hay detrás del ruido. 

     No debemos de esperar siempre una palabra que restaure el espíritu, sino que en la poesía también pervive la palabra que descompone y desasosiega: como dios invocador/ de espejismos, / levanta el mágico telón/ visible/ en la escritura del tiempo. La tradición judeo – cristiana tiene la creencia que todo cuanto es creado por Dios es verdadero y bueno, Valvanera pone en duda esta creencia cuando nombra a un (…) dios invocador/ de espejismos…, y redefine el concepto que define lo que podemos llamar realidad en medio de espejismos.

     Estamos ante una poeta que transita por el espejismo, el tiempo, el misterio y que invoca mirar hacia la claridad en medio de la sombra. 

Reseña

Rocío Valvanera Castaño, Itagüí, septiembre 6 de 1956. Dedicada a la poesía, ensayo y microcuento. Seudónimo Rovalca. Ha participado en diferentes actividades literarias como invitada, también tiene publicaciones en varias ediciones de la revista digital Letras de Parnaso (2014 – 2018 y 2020) incluidas 6 antologías, siendo las más recientes; Deshielos de Tinta (mayo del 2019) y actualmente en la Antología Semejantista (Chile, abril 2020). Invitad por La Casa Tríade a la presentación virtual Palabras en el Mundo 2020. Además, forma parte de los grupos liderados por Lucía Estrada (Biblioteca Otraparte, Comfama) La Visión Comunicable por Jairo Guzmán (Prometeo). Exparticipante del Grupo El Sueño del Árbol dirigido por el poeta Omar Gallo. Activa en el grupo Letra-Tinta de Itagüí dirigido por el escritor Rafael Aguirre.

Apertura

Súbitas iluminaciones
alumbran los laberintos
del vacío.
Buscan entre las sombras
del verbo,
el eco impalpable
de la palabra
alojada en la memoria.
Ángelus sibilino
vaga en la morada
del alma…
como dios invocador
de espejismos,
levanta el mágico telón
visible
en la escritura del tiempo.

Errantes

Fantasmas
ocultos en sombras
se deslizan en el tiempo inabordable
del silencio.
Desandan desolados escenarios
vestidos de húmedas ausencias
nefastos aleteos
de muerte.
Como rayo invisible
se orillan
en el umbral de la vida.
El reflejo del cristal
los asoma
al espejismo intangible
del misterio,
mientras los rayos del sol
cubren la noche.

Ellas

Retengo en mis pupilas esas formas veleidosas
del día y la noche.
Intangibles se deslizan en inconexos escalones
abren sus ventanas al fuego del misterio.
Sus vientres ardientes se asoman
sobre la oscuridad.
Duermevela del lirio inasible a la memoria.
Cintilante conjugación de ocres.
Exultación del verbo.

Enigma

Somos…
vorágines de instantes.
Agazapados en la materia
cruzamos la luz,
a hurtadillas perseguimos
los sueños
diluidos en el tiempo.
Somos preguntas
sin respuestas.
La palabra
no descifra el misterio,
sólo lo habita
busca su huella.

Destino

Deambula el silencio…
arrastra el peso
de las sombras,
inerme y solitario,
el hombre vaga
entre la nada
de un todo
que se expande
en el vacío.
Náufrago en él
busca descifrar
la paradoja
de su exilio.

Caos

Misterios
recorren en silencio
las sombras,
avivan el fuego
desbordan su ser,
pulsión creadora;
batalla de dioses
en el anochecer.

Silueta

Oculta…
bajo las sombras
cruza los laberintos, 
del tiempo.
Serpentea
en los espejos
inaprensibles enigmas,
reflejo espectral
golpea su rostro.
cóncavo vacío de la realidad.