Por: Juan Sebastián Sánchez

   Cuando leemos la poesía de Chelsy, de inmediato podemos remembrar en su poética la voz de Alejandra Pizarnik, su poeta de cabecera. Deisy Alejandra Mesa, cuyo seudónimo fue Chelsy, inició su búsqueda literaria en el taller El sueño del árbol de la Casa de la Cultura de Itagüí. Por inconvenientes de salud su asistencia no fue constante, pero continuó su obra y sus lecturas desde el refugio de su hogar; allí la poética le era revelada sin tener que arriesgarse a la contaminación de ruido, de modas literarias o discusiones bizantinas: su obra se configuró en la intimidad de su Ser.  

Delsy Alejandra Mesa “Chelsy”

     Su obra fue publicada póstumamente bajo el sello editorial Galloeditor, con el nombre de Primogenitura, donde la pervivencia a través del lenguaje poético, la lectura y la música fue su estética para asumir su realidad. Su obra comprende desde erotismo hasta poemas donde se percibe un abatimiento propio de una poeta que siempre sorteó las batallas del espíritu como del cuerpo. Podemos decir que Chelsy es una poeta que tiene un sitio importante dentro de la historia literaria y poética del municipio de Itagüí, no solo por la calidad y depuración de sus poemas, sino por la huella indeleble que dejó entre sus familiares y amigos. 

     En el poema Mujer ancestral es imposible no conmoverse por ese cordón umbilical que aun en situaciones de adversidad une madre e hija, cordón que a pesar de la muerte sigue estando intacto como milagro de la poesía. Chelsy dice a su madre: ¡Eres el amor tatuado que se asoma en mi alma; soy la huella que nace de tu luz! En esta línea se condensa ese sentimiento reciproco entre madre e hija donde ambas responden al peso de la palabra; amor. 

       En el prólogo del libro de Chelsy el escritor Rafael Aguirre hace una sentencia sobre la vida y obra de la poeta: ¡La Frida Kahlo de la poesía! ¡Suficiente para que su memoria y obra gocen de larga vida! La poesía que habita el libro está escrita no solo con metáforas o recursos y licencias literarias, sino que cada una de las palabras fue ponderada por la balanza de la honestidad, y eso se devela en cada poema. …caí al piso; solo escuchaba voces que decían: la estamos perdiendo. ¡Ay!

     En esta selección de cinco poemas de Chelsy Alejandra Mesa ha sido autoriza por su madre Rocío Mejía, como invitación a redescubrir a través de su poesía la vida. 

Reseña

Chelsy Alejandra Mesa nació en Medellín (1987 – 2016). Poemas suyos fueron publicados en la primera antología poética del Taller, Tentando la Locura, 2005. Perteneció al Taller de Escritores, El Sueño del Árbol, de la Casa de la Cultura de Itagüí, desde el 2008 a febrero 16 de 2016. Participó por Itagüí en el Primer Encuentro Metropolitano de Escritores, Ciudad de Envigado, 2013. Fue invitada al XII Parlamento Nacional de Escritores de Cartagena de Indias, 2015. Por motivos de salud no pudo asistir. Además de poeta, le gustaba la música, actividad que practicaba musicalizando sus poemas. Fue compositora y cantante de Rap. 

Instintivo 

Hoy me miro en un espejo, veo como he cambiado después de tantos momentos que el Señor me hacía un llamado, pero terca mi cabeza, no quería entender, mi refugio era el silencio, mi amargura era el llanto, era el juguete manejado, burlado por el diablo, podía escuchar cómo se reía al ver mi corazón lleno de agonía; en ese momento me desmayé, caí al piso; sólo escuchaba voces que decían: La estamos perdiendo. ¡Ay! 

Presidio 

Tantas voces que me hablan, tantas manos que me tocan, tantas miradas que me observan, tantos oídos que me escuchan, tantos labios que me besan, tantas bocas que me nombran, tantas semillas que me germinan, tantos almendros que me florecen, pero tu presencia habla, toca, observa, escucha, besa, nombra, germina, florece… Me encuentra. 

Mujer ancestral 

Vestida de sueños permanece mi madre llena de rosas y susurros de colores, en sus cabellos se mecen los almendros y el eco de su voz es un coro de golondrinas. Contemplo sus ojos que me permiten descubrir los rasgos de la escritura, mi andar es el cosquilleo del viento, el baile de las hojas y el brillo de la luna que desde su vientre vibra como lenguaje, abrazo su imagen mientras su sonrisa me viste de sedas movedizas, vas conmigo deshojando las horas, sin prisa, se multiplica en mí el lecho de sus brazos que me abrigan, inquieta halago al cielo por mi existencia, te veo entre el intervalo de mi niñez y juventud. ¡Eres el amor tatuado que se asoma en mi alma; soy la huella que nace de tu luz! 

Fantasía 

Me poso en la quietud y albergo mi enamoramiento, busco amanecer en tu memoria, trato de hallar la melodía triangular de tu nombre. 

Espera, ven; ¡Habítame!