Por: Juan Sebastián Sánchez

Emily Dickinson concibió su modo poético partiendo de la brevedad, y al tiempo cada poema suyo se convierte en luz en medio del ruido. Esta brevedad apela a un lenguaje profundo que parte de la cotidianidad. Esta selección de poemas de la poeta Nelsy Restrepo evoca el conjuro que reside detrás de las palabras y que es depositado en un lenguaje que navega en el silencio. Cuando leemos a la poeta encontramos textos que develan nostalgia y cercanía con la muerte, pero proponen esa reflexión inmanente que desconocemos y alienta la hoguera que nos mantiene vivos.

     En los poemas se presiente su rigor literario: un lenguaje preciso que es posible a través de la ponderación de cada palabra madurada en el tiempo.  La selección que compartimos con nuestros lectores es la oportunidad de leer parte del silencio y de la conciencia poética de una de las escritoras más reservadas en el ámbito poético del municipio de Itagüí.

     La metáfora es primordial en la estructura del poema, y en la poesía de Nelsy las imágenes son el instrumento que permite adentrarse a la realidad que pervive detrás de los objetos: Los ojos / espejos visibles en la casa / son testigos de la memoria / de los muertos aquí vemos como logra a través de esta imagen poética la restauración del pasado como elemento de eternidad y al tiempo refleja la fragilidad humana.

      Los invitamos a leer la presente selección realizada para la Revista cultural Idearte

23

Los ojos
espejos visibles en la casa
son testigos de la memoria
de los muertos
Permanecen manchados
 con las huellas
en las telarañas del viento.

24

El tiempo me salva del olvido
sorteo las horas
que visten la ausencia
relojes despiertan 
en el oscuro lenguaje 
donde atraviesan sombras los espejos
se oye el abismo de la muerte.

25

Escucho el eco 
en las hendiduras del silencio
de aquellas cosas que gritaste al viento
devolviendo el desorden de los días
solo quedó el miedo

26

La noche se desliza en el silencio
el tiempo teje la ausencia del abrazo
la soledad ocupa las orillas  
tu sombra aun me visita en el espejo

Autorretrato

soy mujer a orillas de la noche
frente al cristal
leo un poema sin letras
en la palma de mis manos
se mezclan la memoria de otras pieles
y resbala sus rayos
la sombra de la nada
tenue luz acompaña
la soledad de mi aposento
y desfila ante mis ojos el olvido