Por: Hugo Sánchez*

 Conocí de cerca el horror de abandonar la tranquilidad de mi casa para ir a un sitio desolador y agotador como era el Kínder de doña Maruja cuando era depositario de la Acción Comunal de Los Polveros, hoy San José.

 Y ahí fue el comienzo de mi primera gran pesadilla con el mundo: unos niños, a los que apodábamos los mellizos, ensayaron conmigo su enorme capacidad de guerra. Diariamente me esperaban una cuadra antes para tener pelea. Hasta que al fin me decidí y les golpeé con sendas piedras en sus cabezas. Maluco, tuve que correr porque sus familiares salieron detrás mío para apalearme. No pudieron alcanzarme porque desde los cinco años conocía los matorrales por los cuales uno se podía deslizar de Los Polveros a La Gloria sin ser descubierto. Nunca más volvería a estudiar con Doña Maruja. Luego me matricularon en el otro kínder que había cerca a mi casa: el de la señorita Olga. Aquí pude terminar mi iniciación en los delicados asuntos de la educación y disponerme para mi nueva hazaña – mezcla de dolor y placer- en la escuela Diego Echavarría Misas: teníamos al frente a la más sensual e inexperta maestra de primero de primaria que llegó a la moda de aquel momento ¡La minifalda! Para imponer su autoridad hacía uso del peor recurso del que tenemos recuerdo de nuestra infancia: nos castigaba con una regla de madera. Nunca entendimos para que servía aquel objeto de tortura sino para enseñarnos a odiar toda autoridad. Lo único grato fue el hecho que el castigo nos lo hiciera la señorita Teresita: tal vez de allí nos venga nuestra actitud ambivalente frente al sadismo y al masoquismo ¡Nos atraen, pero los tememos!

luego recorrería el IDEM Avelino Saldarriaga, el Colegio El Rosario, La Salle de Envigado, la Normal Nacional de Varones y me haría hermano de las escuelas cristianas: conocería aquello que La Salle doquiera triunfará. Junto al Señor de La Salle catequizaría para la civilización del amor en los barrios de Villa Tina, Loreto, Campoamor, Belén, Bello… San Juan Bautista de La Salle me ofrecería aquella inspiración de la Escuela como lugar de Salvación. Aún lo creo así. Me reconozco deudor de la acción inspiradora de La Salle en mi vida de maestro. Y fue allí donde me decidí a estudiar Ciencias Religiosas en la Universidad Pontificia Bolivariana: me reconozco discípulo de las ciencias bíblicas por todo lo que me inspiró el profesor Luis Alberto Arroyave para discernir el sentido de las cuatro fuentes yavista, elohista, deuteronomista y sacerdotal. Allí pude recorrer la historia de las Iglesias junto al padre Joaquín Gaviria con un gran sentido del humor y del chiste. Pero los maestros mayores de aquel recorrido fueron los padres Alberto Ramírez, con el que estudie lo que fuera el misterio de Dios Uno y Trino, la teología del Sacramento, y Fernando Bernal con el que aprecié la Introducción a la Teología, la Liturgia y la Escatología como ciencia de la Esperanza; y el doctor Gonzalo Soto Posada que nos abrió a la originalidad del pensamiento filosófico medieval, gracias a él pude conocer a Agustín de Hipona, a Pedro Abelardo y la Historia de sus calamidades, a William de Ockham, a San Buenaventura, al inolvidable Tomás de Aquino y a los filósofos árabes  Averroes, Avicena, Abentofail, y los Hermanos de la pureza. Terminado aquel proceso me fui a estudiar Literatura Latinoamericana en la Universidad de Medellín donde sólo hice la Introducción: no me pude encantar con lo que allí me dieron. Desde entonces no he abandonado mi gusto por la teología, la filosofía y la literatura. 

Sólo me imagino ahí: entre la filosofía, la teología y ante las dichas y angustias que proporciona la literatura. Espero que aún podamos acoplar la máquina literaria a la rebelión contra el despotismo de nuestra época. A ello está consagrada esta novelita: Alteridad es la certeza que otro mundo mejor es posible a esta horrible monotonía de la posmodernidad.

*Hugo Alonso Sánchez Hernández
(Itagüí 29 de mayo de 1961)
Estudios:
Primaria: Escuela Diego Echavarría Misas y La Salle de Campoamor
Secundaria: el IDEM Avelino Saldarriaga, Colegio El Rosario, La Salle de Envigado, Normal Nacional de Varones de Villa Hermosa, Validación ante el ICFES.
Postulante, novicio y escolástico como hermano de La Salle Distrito de Medellín.
Formación Pastoral Latinoamericana Juventud y Teología de la Liberación (1981 -1984)
Renovación Curricular Corporación Universitaria Lasallista
Introducción al Derecho Canónico Arquidiócesis de Medellín (1985) 
Introducción al profetismo (1985)
Universitarios:
Universidad Pontificia Bolivariana: Licenciado en Educación y Ciencias Religiosas
Universidad de Medellín: Introducción a la especialización en literatura latinoamericana
Experiencia Laboral:
Profesor: 
Instituto San Carlos: Medellín 1984
Escuela Locería de Caldas: 1985
Colegio La Salle de Bello: 1985 – 1986
Instituto Parroquial Jesús de la Buena Esperanza Bello (1987 – 1991)
Liceo Concejo de Itagüí (1991 – 1997)
Universidad Cooperativa de Colombia: profesor de Ética y de Metodología de Investigación (1993-1994)
Rector Codecomputo (1993 – 1997; 2001 -2015)
Secretario de Educación y Cultura de Itagüí (1998 -2000)
Fundador de la taberna ANANKE
Concejal de Itagüí (2001 – 2003)
Rector ESCODE (2017 -2020)
Profesor Fe y Alegría El Limonar (2015 – 2020)
 Coordinador de la Revista ANTIFAZ (2001 -2003)